Tags:

JAPÓN.- La organización sin fines de lucro Dolphin Project ha compartido unas desgarradoras imágenes que muestran a un grupo de delfines apretándose unos con otros poco antes de ser sacrificados. El video fue filmado en las costas de la ciudad japonesa de Taiji, donde la caza de delfines todavía se lleva a cabo a gran escala a pesar de las críticas internacionales y la presión por parte de los grupos de defensa de derechos de los animales.

"Ha sido un comienzo trágico para la temporada de caza de delfines aquí en Taiji. El mes aún no ha terminado y ya hemos visto matanzas brutales y capturas desgarradoras", escriben los activistas en su blog.

Según la organización, esa manada de ballenas piloto (una de las especies más grandes de delfines oceánicos) había sido acechada "sin piedad" durante horas por unos pescadores, antes de ser conducida a aguas poco profundas de una cala cercana a la localidad japonesa.

Una vez que se dejaron caer las redes y se selló su destino, nadaron en un círculo cerrado, siempre tocándose entre sí. También se podía ver a su hermosa matriarca nadando a su alrededor, siempre frotándose contra los miembros de su familia",

Sin comida ni refugio, los cazadores dejaron a la familia de delfines sola durante la noche, pero regresaron a la mañana siguiente justo después del amanecer. Las ballenas piloto todavía seguían nadando muy cerca unas de otras "mientras trataban de entender lo que estaba sucediendo", pero comenzaron a separarse.

Los observadores dicen que ocho de los animales fueron llevados en cautiverio, mientras que el resto fueron sacrificados "en fases, presumiblemente, debido a su tamaño".

"El proceso de matanza fue largo, sangriento y ruidoso. Las ballenas piloto golpeaban contra el agua mientras morían. Continuamos transmitiendo en vivo ese horror, observando cómo su sangre se filtraba por debajo de las lonas", describe la entidad los escalofriantes detalles de la masacre.

Se cree que el grupo de cetáceos trataba de consolarse mutuamente antes de que los cazadores acabaran con sus vidas.

Parecían matar a tres o cuatro ejemplares a la vez, por lo que los que quedaban esperando su turno para morir tuvieron que nadar en aguas sangrientas y presenciar la muerte lenta de su familia. La matriarca fue matada y sola, la llevaron a la carnicería. Pudimos ver su cadáver flotando en la superficie mientras el bote se preparaba para llevársela",