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COLOMBIA.- José Manuel Mancilla tomó un descanso de su trabajo en una mina de oro local. Así que el domingo se reunió con amigos en una casa situada en una ladera de la comunidad de Munchique, donde unas 20 personas bebían y realizaban peleas de gallos.

La vida del joven de 19 años terminó abruptamente cuando hombres encapuchados dispararon con ametralladoras contra el improvisado redondel y arrojaron por lo menos dos granadas hacia la aterrorizada multitud. En total seis varones de entre 16 y 28 años perdieron la vida en el ataque ocurrido en esa localidad del oeste de Colombia, rodeada de pequeñas minas de oro y de campos de coca.

Horas después, cuatro personas fueron asesinadas en un ataque similar en la provincia sureña de Nariño. En un video difundido en las redes sociales se ve a hombres con rifles de asalto disparando contra cadáveres que flotan en un estanque.

“Tantos casos han sucedido y todo se ha quedado en la impunidad”, dijo Edilson Adrono, miembro del concejo municipal de Munchique que perdió a dos primos en esa masacre. “Nos han dejado solos, como si no existiéramos en el mapa”

Las alarmas están sonando en Colombia debido al aumento de la violencia. Van más de 230 personas asesinadas en diversas masacres este año.