JAPÓN.- Naruhito visitó tres santuarios sintoístas en el Palacio Imperial el martes antes de proclamarse emperador de Japón en una ceremonia de entronización.

El emperador, de 59 años, se puso una túnica blanca y rezó en Kashiko-dokoro y en otros dos santuarios. Las visitas realizadas el martes por la mañana son para reportarse a los dioses, previo a la ceremonia a la que se espera asistan 2.000 invitados de Japón y el extranjero.

La ceremonia de entronización es el momento culminante de los rituales de sucesión que empezaron en mayo cuando Naruhito heredó el Trono del Crisantemo luego de la abdicación de Akihito, su padre. Naruhito es el 126to emperador de la monarquía hereditaria más antigua del mundo, que los historiadores dicen se remonta 1.500 años atrás.

En Kashiko-dokoro se venera a la diosa Amaterasu, la antecesora mitológica de los emperadores japoneses.

Naruhito, acompañado por personal del palacio en túnicas negras que sostenían los tesoros imperiales de la espada y la joya, colocados en una caja y cuidadosamente envueltos en tela, caminó lentamente hacia el primer santuario, hizo una profunda reverencia y se metió para rezar. Realizaría visitas parecidas a los otros dos santuarios.

En gran medida el objeto de la proclamación es permitir que el gobierno exhiba a la monarquía para ganar el apoyo del público y preservar el patrimonio cultural de Japón, comentaron los historiadores.

La ceremonia de entronización estuvo inspirada originalmente en una de la antigua dinastía Tang de China, y fue la segunda parte de un proceso de tres luego de la sucesión en mayo. El próximo mes se llevará a cabo el altamente religioso y polémico ritual de la Gran Cosecha. Algunos expertos han planteado cuestionamientos sobre el financiamiento del gobierno de 16.000 millones de yenes (150 millones de dólares) para ceremonias que contienen ritos religiosos.

Pese al tiempo, esfuerzo y costo de los preparativos, la ceremonia durará apenas 30 minutos.