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ESTADOS UNIDOS.- Cuando la enfermera Teri Wheat comenzó su recorrido por la unidad de maternidad en Texas, se dio cuenta de que le costaba entender a las madres que tenían tapabocas por el coronavirus.

Por eso se probó un audífono y ahora usa constantemente ese aparatito.

La pérdida de la audición “se hizo más evidente cuantas más barreras surgían”, comentó Wheat, de 52 años, quien también luce barbijos y otras protecciones.

Especialistas en problemas auditivos dicen que notan un aumento en la cantidad de pacientes como Wheat, que se dieron cuenta de lo mucho que dependían de la lectura de los labios y de las expresiones faciales cuando la gente empezó a cubrirse la boca y la nariz.

“Lo más probable es que esta gente ya tuviese algún problema auditivo”, dijo Andrea Gohmert, directora de la clínica auditiva del Callier Center for Communication Disorders (Centro Collier para los Trastornos de Comunicación) de la Universidad de Texas con sede en Dallas.

La mayor parte del tiempo, las pérdidas auditivas se producen en forma gradual y la gente espera unos siete años antes de hacerse examinar los oídos, de acuerdo con profesionales del campo auditivo.

“Hubiéramos terminado viendo a esta gente, pero muchos años después”, manifestó Catherine Palmer, directora de audiología del sistema UPMC para la parte occidental de Pensilvania.