No hay signos de que la oposición pueda armarse y ser protagonista en las elecciones del 2021.

Por lo pronto, habrá que ver cómo reaccionan los ciudadanos en los estados donde habrá elecciones para gobernador este año. Cada entidad tiene su propia dinámica, lo que hace que no exista tan marcadamente la influencia nacional en los procesos locales.

Por más obvio que sea va de nuevo, no es lo mismo una elección federal en donde está de por medio la Presidencia que las elecciones intermedias, sin quitarle valor alguno a los procesos y a la trascendencia que tienen.

Por más que el Presidente diga que no se va a meter en las elecciones no hay manera de saberlo, lo que queda es creer en su palabra y estar atento al cumplimiento de los mecanismos legales que conforman el proceso.

Como sea, ayer aseguró que no va a suspender sus conferencias de prensa matutinas durante el proceso electoral, “habría fiesta entre los conservas sin mañaneras… cuánto lo celebrarían… imagínense que no comunicáramos que no ejerciéramos nuestro derecho a informar”.

El Presidente sabe lo que esto significaría. Las mañaneras sirven para dictar agenda, pero también para cotidianamente responder a las críticas que los medios hacen a su Gobierno e informar, ha encontrado en ellas la forma de comunicar, responder y hasta tirar línea.

De cualquier manera queda la impresión de que la “tentación” está presente y más en un político que por ningún motivo deja pasar las cosas, las ataca sin importarle a menudo las consecuencias.

Es difícil imaginar que el Presidente no termine por ser un actor colateral en las elecciones intermedias. A querer o no, casi a diario hace campaña recorriendo el país, particularmente los fines de semana. Su presencia en muchas comunidades se convierte en fiesta y actos políticos más que de Gobierno.

En medio de esto no se ve por dónde Morena pueda perder la mayoría en el Congreso. Quizá por ello el Presidente toma distancia, a sabiendas de que el vuelo que trae le puede dar para eso y más.

Lo que va a terminar por definir aún más las cosas tiene que ver con la ausencia de las oposiciones. No se ve por dónde haya un competidor real lo que es profundamente delicado para la competencia política; como se ha dicho hasta la saciedad siguen sin sacudirse el tsunami.

Quizá el Presidente tenga que ocuparse más de lo que puede pasar con Morena que de la oposición. La situación interna del partido sigue siendo compleja. La decisión de ayer del TEPJF de diferir hasta nuevo aviso un resolutivo respecto a quien debiera encabezar el comité ejecutivo del partido, agudizará los problemas. El tribunal además de este tema tiene que atender 80 denuncias más de unos y otros morenistas.

Si bien el camino electoral tiene hoy para el Presidente más luces que sombras, habrá que ver qué pasa a lo largo del año, sobre todo, porque cada vez se va haciendo más claro que algunos temas del Presidente y su Gobierno están pesando en el ánimo de la opinión pública.

El caso Fátima ha provocado reacciones que han llevado a un cuestionamiento de nuestras vidas por una parte, y por otra, a señalar la acción confusa y en ocasiones insensible del Gobierno.

El 2021 parece estar más marcado por lo que pueda pasar con Morena que con la oposición. El PRI más que reconstruirse está buscando acercarse al Presidente, la cercanía, todo indica, es una forma torpe de sobrevivencia.

Por su parte, el PAN va a enfrentar muy probablemente una división interna en cuanto Margarita Zavala y Felipe Calderón alcancen el registro de su nuevo partido, el cual está hecho no casualmente a imagen y semejanza de ellos.

El 2021 pasa fundamentalmente por Morena y por lo que diga o no diga el dedito de ya sabe quién.

RESQUICIOS.

Si nos atenemos a lo que ayer la SFP informó sobre las denuncias de la situación interna de la Conade, todavía hay mucho que investigar sobre el acucioso trabajo de Beatriz Pereyra en Proceso.