Nuestra rutina diaria de limpieza puede llegar a ser algo monótona y pocas veces nos detenemos a revisar qué productos utilizamos y cómo pudiéramos mejorar nuestra relación con el medio ambiente. En ocasiones adquirimos los mismos productos por costumbre, porque nos resultan útiles y agradables, pero algunos de ellos pueden ser costosos y contaminantes, causando efectos adversos a nuestra salud. En esta ocasión les compartiré algunos tips para revisar los productos de higiene personal que consumimos con regularidad, con el fin de que adquiramos aquellos que son más amigables con el planeta.

Iniciemos por el tema del empaque. Evitemos las opciones que tienen un empaque muy elaborado. Suele pasar que el empaque, viene dentro de otro, y este no nos dará más producto, pero sí tendrá un precio más elevado y se habrá consumido más materia prima para su elaboración, terminando el envoltorio, la gran mayoría de las veces, en la basura sin llegar a tener un segundo uso.

Al hablar de los productos de limpieza para el cabello podemos seleccionar aquellos que son 2 en 1. De esta manera se ahorrará dinero al comprar un producto, al tiempo que se minimizará la generación de residuos y el consumo de agua. Si esta idea no es de tu agrado, otra forma de ayudar al medio ambiente es buscar que los botes de champú y/o enjuague estén hechos con materiales reciclados, de tal forma que se reduce el consumo de materia prima y la generación de residuos. Es importante recordar que se consume menos energía en el proceso de producción de plástico reciclado que de material virgen.

En cuanto a los cotonetes o hisopos confirmemos que los que adquiramos sean de algodón. Algunos de las marcas que se encuentran disponibles en el mercado contienen poliéster, el cual es un material sintético que requiere de mayor energía para su producción. Existen ciertas opciones orgánicas que son mejor opción para el medio ambiente y para nuestra familia.

Al momento de adquirir un desodorante, tratemos de evitar adquirir antiperspirantes, ya que estos contienen sales de aluminio que cierran los poros, teniendo efectos negativos en nuestra salud. En la medida de lo posible, escojamos los desodorantes libres de aluminio. La producción de aluminio consume grandes cantidades de energía, por lo que al comprar un desodorante libre de aluminio, la energía de producción ahorrada podría alcanzar para que trabajes en tu computadora portátil durante media hora.

Sobre los jabones, es mejor utilizar los de presentación en barra que los líquidos. Además de ser menos costosos, duran más y tienen un empaque más simple. Por otra parte, al seleccionar una esponja, evitemos las de nylon sintético y seleccionemos las que son naturales. El nylon proviene de los hidrocarburos y no puede ser reciclado, su proceso de producción representa un gasto, consumo de energía y se requieren mayores recursos para su disposición final. Por lo anterior, la mejor opción siempre serán las esponjas naturales.

Este es un pequeño recorrido que podemos hacer por nuestro baño y los productos que utilizamos. Este mismo ejercicio lo podemos llevar a las cremas, lociones, cremas de afeitar, rastrillos y cepillos dentales. Seleccionemos los productos orgánicos, ya que requieren menos energía para ser producidos, generan menos residuos, sus empaques son de material reciclado y duran más.

Busquemos en el mercado, los productos que son más amigables con el ambiente. Evaluemos costos, duración y efectos en la salud para darnos cuenta que ayudar al planeta es ayudarnos a nosotros mismos. Y tú, ¿sabes de qué están hechos los productos que consumes? ¡Te invito a que revises sus etiquetas!