En la semana leí un análisis de Viridiana Ríos, destacada columnista del diario El País, en donde pone sobre la mesa que el 61% de la población mexicana se identifica como “clase media” pero solo el 12% lo es.

Creo, como ella, que vale la pena hablar al respecto porque se comete un error gravísimo que impacta en el diseño de políticas públicas, y ese error es querer “meter a todos” como clase media.

Y es que fíjense qué interesante y revelador resulta, de acuerdo a una gráfica elaborada por la propia Viridiana Ríos tomando como fuente la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto en los Hogares del INEGI, el Método de Medición Integrada de la Pobreza y estimaciones de DIE- EVALÚA, nos comparte cómo está distribuida la población por estrato, y lo divide así:

Alto, el 3.3%, Medio 12.4%, ojo, sí, la clase media solo un 12 por ciento, Satisfacción Mínima el 11.6%, Pobreza Moderada 35%, Pobreza Alta el 19% y Pobreza muy alta el 17.2%.

Siguiendo la lógica del enfoque que propone esta economista y con el cual coincido, la mayoría de la población mexicana se ubica en el rubro de Pobreza Moderada, ganando entre $3,700 y $4,600 pesos al mes, y no se ubican en la clase media, pues ésta está reservada para quienes ganan entre 12 mil y 16 mil pesos.

Para ser clase media, de acuerdo con el Índice de Desarrollo Social de la Ciudad de México, se necesita tener ingresos suficientes para satisfacer necesidades de educación, salud, servicios sanitarios, drenaje, teléfono, seguridad social, electricidad, combustible, bienes durables básicos...

Atendiendo a todo lo anterior, me pregunto:

¿Qué porcentaje de victorenses estará en clase media; qué porcentaje con el satisfactorio mínimo ($7,500 mensuales promedio); qué porcentaje en pobreza moderada ($4,000 mensuales promedio), y cuánto porcentaje gana menos de $3,000 al mes?

Muy importante. Porque de ahí se debe partir para diseñar mejores políticas públicas para atender el tema, y a Victoria le urgen.