Para hablar de ideologías, hay que revisar que en medio de la Pandemia por Covid 19, hemos confirmado que el deteriorio de las mismas es tal, que en algunas regiones y países, habría que declararles muertas o infectadas.

Siendo directos, tendremos que argumentar que solamente una “latente ideología”, es la que parece haber sobrevivido a los vendavales político sanitarios. Aquella que nos lleva a transitar bajo el esquema tosco de “hágase los que se deba, aunque se deba lo que se haga”.

Pues si señores, la izquierda, la derecha, los centros, los populismos; por lo pronto en nuestro Continente Americano, se han convertido en un atole de muchas masas, la mayoría, indigestas.

Hablemos pues del pragmatismo, esa teoría filosófica donde se juzga, se filtra y usa la verdad de una doctrina moral, social, religiosa o científica, considerando absolutamente lo que conviene en cada paso, tiempo, modo, lugar, al considerar solamente los efectos prácticos y las rentas de corto plazo.

No se trata se agredir nada ni a nadie, pero vemos, como en México, los partidos preponderantes, Morena, PAN y PRI, están haciendo todo lo que se deba, sin que importe necesariamente la corriente ideológica que se inscribe en sus declaraciones de principios.

Los decimos con comedimiento pero ya Voltaire sostenía que “quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero”, que igual asumía William Shakespeare, “si el dinero va delante, todos los caminos se abren”.

Así, transitamos del “humanismo” del PRI, al “humanismo” del PAN y al “humanismo” de Morena. Donde en operación, el populismo es materia prima de muchos, pues lo importante en cada paso, es la obtención del poder, el quítate tú para ponerme yo.

1.- En muchos sentidos, los estilos políticos de los países, están ligados a los deseos más íntimos de los Jefes de Estado, que los establecidos en las líneas dialécticas de las instituciones a las que se deben.

El ejemplo de la semana puede enmarcarse en el viaje de Andrés Manuel López Obrador a la Casa Blanca, donde los discursos fueron muestra, de que si apagas los reflectores de lo negativo los agravios no existen, si se esconden, nadie lo nota.

2.- Igual, Donald Trump, cuyo odio a los mexicanos y latinos ha sido tan evidente, que no habían pasado tres días de abrazar los votos hispanos (rumbo a su deseada reelección el primer martes de noviembre), que exhibió su verdadera personalidad.

“Resultó conveniente que tuviéramos el muro o habríamos sido inundados, especialmente por el Covid, porque ellos tienen graves problemas” y para entonces desde Florida, AMLO ya estaba en México, a 3 mil 870 kilómetros de Washington.

3.- Por encima de lo social, los gobiernos y sus titulares, están operando en función de un pragmatismo que igual tiene sus riesgos. Vivimos un mundo de medios tan contaminante, en lo político electoral, que el resultado, igual en México, está por verse.

4.- Seguimos atorados con el coronavirus, y no sabemos cuándo va a terminar la pesadilla de confusiones que parten desde la narrativa del subsecretario López Gattel. Vaya gestión irresponsable de quien sostuvo, habría 35 mil muertes por Covid-19 al mes de octubre, cifra que ya arañamos en panteones y crematorios.

5.- Acusado de ser poco profesional, presionado por todos, en el fracaso de sus cuentos, semáforos y cuentas, señaló a los gobiernos estatales de una mala gestión.

Él, como Dios Supremo de la estadística, desconoce sus propios dichos, los del gobierno federal y ahora sostiene que “la reapertura a ciegas, sin tener en cuenta los datos, podrían llevar a situaciones que nadie quiere”.

6.- Acaso no fue él quien sostuvo la tesis de que esto se terminaba en abril; quien rechazó la realización de pruebas, el uso de cubre bocas y promovió el programa “centinela”, además de cambiar las cifras de pico fatal, en conveniencia política.

Ni hablar, por todos sus pecados acumulados la Asociación de Gobernadores de Acción Nacional demandó una reunión urgente con el titular de la Secretaría de Salud y su titular Jorge Alcocer, para hacer las aclaraciones pertinentes, mientras que en el Senado, ya se exige la destitución del funcionario.

7.- Vamos a suponer que el Presidente de México tiene las mejores intenciones, Gattel pagará finalmente los daños macabros en la conducción de una política pública perniciosa, frente a la pandemia que por coronavirus ha contagiado a más de 300 mil y matado a más de 35 mil.

Quizá, por eso, un asustado Gattel, ya habla de que es inútil buscar culpables, sabe mejor que nadie, que AMLO, cuando lo vea necesario, lo pasará al cadalso, porque en política, nadie es indispensable.

Nostra Política.-

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