No es difícil entender lo que está sucediendo, la guerra mediática se desató y lo que viene es una guerra de lodo, en lo que lo importante no es que tan real sea todo, sino en que tan efectivo sea para lograr el cometido de descalificar las siglas que representan los señalados, para que lleven en una espiral descendente las probabilidades de un triunfo electoral.

La obviedad de la oposición extraviada, quedó de manifiesto desde el momento mismo en que el PRIAN perdió la Silla del Águila, a raíz de ese momento, comenzaron los ataques sin sustento, basados en tan solo la posibilidad de que este país perdiera el rumbo, rumbo marcado por una alianza estratégica basada en el contubernio, en los negocios al amparo del poder, en la corrupción y desde luego en la simbiosis con los poderes facticos.

La doble moral de algunas siglas, es tal, que se tasa de manera diferente la comisión de un delito, pues el tráfico de influencias es permitido en unas, como una especie de prebenda ganada por el cumulo de años al servicio gubernamental, mientras que otras justifican sus ingresos producto del narcotráfico ya que de esa manera no recurren al erario para hinchar su cartera.

No se ve en el panorama a corto plazo, un hecho contundente que reafirme el compromiso de la transformación, así sin números, pues muchos que hoy llegan, vienen con los mismos vicios heredados por sus padres, ven la oportunidad y no quieren que les digan tontos por no saberla aprovechar.

La realidad es simple, no hemos cambiado como ciudadanos, como sociedad estamos a años luz de acceder a una nueva etapa de desarrollo comprometido, pues las grandes transformaciones en el mundo nacen de la inconformidad cercana, latente, la que está a la mano, jamás de las inconformidades generales y mediáticas.

Cuando la gente del pueblo salga a protestar a las calles por la basura acumulada, por los baches en las vialidades, por el asesinato de algún vecino, por la falta de alumbrado, por el abuso policiaco o por el incremento de algún impuesto local, entonces creeré en un verdadero movimiento social, porque solo lo que nos afecta directamente nos mueve a la acción. Hace muchos años, un grupo de damas de Tampico, tomaron sus cacerolas y salieron a las calles, ese fue un verdadero movimiento de protesta y logró una transformación local.

Hoy que veo filas de autos, con mantas con errores ortográficos, con consignas sin sustento cercano, defendiendo negocios de otros, no carencias personales, no puedo más que seguir en la idea de que siguen extraviados. Protestas reales si las hay y además exitosas, las costuraras de Tabasco y los productores de Chihuahua son los mejores ejemplos recientes, si, de este 2020.

Toda acción trae una reacción, algunos no saben quién comenzó, pero es fácilmente detectable, toda campaña mediática tiene patrocinador, algunos son tan estúpidos que alardean.

Después vienen las consecuencias, ya deberían de saberlo, pero parce que están dispuestos a todo con tal de satisfacer sus deseos de venganza, sus odios personales, sus fobias naturales.

Todo esto se debe a que hay muchos que se creen todo, no tienen la menor intención de cruzar la información, a veces con solo leer la cabeza de la nota ya normaron su criterio, no porque la fuente sea confiable, sino porque la cabeza expresa lo que personalmente cree. En ocasiones lo defienden con pasión, tal vez no sea verdad, pero si son buenos deseos.

¿El gobernador de Quien? tal vez hoy ya sepa que para lo único que sirvió haberle invertido a la campaña de desprestigio del nuevo gobierno federal solo logró ponerlo en el ojo del huracán, hoy sufre los embates de la campaña desde varios frentes, juicios mediáticos que tal vez no lleguen a ninguna parte, pero que deben de estar afectando su estabilidad emocional.

Esto que no es nada nuevo en Tamaulipas, pues referencias hay varias, ha puesto en un dilema a quienes dieron por reales las acusaciones anteriores en juicios mediáticos, pues quienes saben cómo operaron, hoy no pueden sostener que aquello era tan real como esto. Si los anteriores tuvieron nexos con los Poderes Fácticos y lo sostuvieron sin evidencia, pero con contundencia, como pueden hoy negar lo que por todos lados circula.

La lucha por el poder no tiene descanso, la ambición es mucha en quienes ya probaron las mieles, ellos quieren sostenerse a como dé lugar, alguien tiene que sacrificarse por el bien de las próximas cuatro generaciones, ojalá que la guerra de lodo que viene, no sea algo más de LO MISMO DE SIEMPRE.

Jorge A. Pérez González