El pasado 6 de Octubre, la capital tamaulipeca celebró sus 269 años de su fundación. Y si algo nos caracteriza a los victorenses, es nuestro sentido de pertenencia a nuestra bella ciudad. Aunque muchas veces nos convertimos en foco de bromas; somos sin duda de los mejores embajadores de marca que hay en nuestro país.

Aprovechando las festividades por motivo de su aniversario, creo que no solamente los victorenses, sino todos los tamaulipecos, debemos de hacer conciencia sobre el rumbo que está tomando Ciudad Victoria, y por supuesto, Tamaulipas.

Hemos pasado por terribles momentos en estos últimos 10 años. Hablar de Victoria y de Tamaulipas es sinónimo de violencia y de inseguridad; aunque nos cueste trabajo aceptarlo.

El aire que se respira en las calles es algo “agridulce”, es decir, el ánimo de los tamaulipecos ha sido muy golpeado, pero por otro lado, ese sentido del humor y esa fuerza emprendedora es lo que, hasta hoy, nos mantiene de pie… ¡Simplemente no nos rajamos!.

Que nos quede claro a todos, que Victoria es mucho más que todas las adversidades. Los retos que enfrentamos como ciudadanos no son poca cosa, al contrario. Sin embargo, hablar de los problemas siempre tiene que venir acompañado con ese sentido de responsabilidad moral de cada uno de nosotros. Creo que es momento de que nos preguntemos a nosotros mismos o en las reuniones con amigos y conocidos… ¿Qué estamos haciendo para ser mejores con nuestro entorno?

Como victorense y tamaulipeco, los invito a hacer a un lado a los gobiernos. Dejemos de echarle la culpa a alguien y tratemos de ver el problema desde otra perspectiva. Para mí, sin duda, el verdadero cambio está en nosotros como sociedad civil. Por medio del trabajo y de las buenas acciones, estoy cierto que Victoria y Tamaulipas volverán a ser ese lugar en el que crecimos.

Haciendo honor a este par de autores tamaulipecos, Ismael Quintana Acosta y a Tomás Guillén Río. En el que el primero se refiere a mi querida Ciudad Victoria como “ la perla del estado y una tierra bendita”; y el segundo como “la flor consentida de Tamaulipas”, y en lo particular muy acertados.