Nunca se me hubiera ocurrido que existe un día para celebrar a quienes usan su mano izquierda para todo, pero sí, el Día de los Zurdos, es una realidad a nivel mundial que se conmemora el 13 de agosto.

Los zurdos son quienes tienen por mano dominante la izquierda. Es algo que sucede de manera natural, es decir, nadie elige ser zurdo, simplemente se es. Hace algunos años, la gente solía atribuir características negativas a la zurdera.

Cosas como: “es de mala suerte”, “ese niño se va a echar a perder”, “o míralo, ahí está, usando la mano del diablo” estas eran creencias comunes. Tan es así que la mano derecha es la “diestra” y la izquierda la “siniestra”, uuuy. Por tal motivo, muchos padres y madres de familias “corregían” al niño que usaba “la otra mano” para tomar la cuchara o el lápiz. Así, hubo quienes a punta de cinturonazos se “enderezaron”… reprimieron la fuerza de su mano izquierda para aprender a usar la derecha.

También han surgido mitos alrededor de la zurdera: que son más inteligentes, líderes natos, o mucho más creativos. Aunque hay muchos zurdos con esas cualidades no se debe al uso de su mano izquierda sino a su propia personalidad.

En la televisión quién no recuerda al zurdo más famoso de las caricaturas, Ned Flanders, el personaje religioso de Los Simpson. En un episodio, Ned, orgulloso de su zurdera, abre una tienda dedicada a los zurdos. Lo curioso es que esta tienda, ¡existe! La primera tienda surtida con libretas, abrelatas, tijeras y otros accesorios para zurdos se encuentra en Londres desde 1968, Anything Left-Handed, actualmente solo venden sus productos por internet. A partir de entonces, se han abierto comercios similares en todo el mundo y, claro, por Amazon no es difícil conseguir este tipo de productos.

Lo que me encanta de los zurdos es que al tomar los objetos con su mano izquierda, tanto ellos, como los diestros que los rodeamos, tenemos nuestro primer encuentro con lo diferente. Dado que el mundo es predominantemente diestro, quien usa la izquierda es raro, diferente o lejano a nosotros, los que sí somos normales. Eso lo podemos trasladar a un montón de escenarios… la mayoría dicta lo que es normal a la hora de escribir, lo que es normal como alimentación, lo que es normal para elegir como carrera, lo que es normal para amar, para creer, para vestir y hasta para vivir.

Sin embargo, cuando vemos el mundo así, desde lo que es común o mayoritario, estamos limitando nuestra visión.

Podríamos tener una perspectiva mucho más amplia y rica si reconocemos todas las formas de ser sin etiquetarlas. Sin duda, esto nos genera una imagen de apertura, conocimiento y nos permite proyectar seguridad. Y, al mismo tiempo, podríamos abrazar la diferencia con las dos manos.

¡Qué divertido, al cielo iremos los diestros y también los siniestros! ¡¡Ahí nos vemos!!

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