El número de arrestos de migrantes en la frontera sur de Estados Unidos bajó un 28% en junio, según información del propio gobierno de ese país y reportada por medios norteamericanos. Rápidamente la Casa Blanca adjudicó esta baja al endurecimiento de la aplicación de políticas migratorias en México. Por supuesto que estas cifras serán utilizadas por Donald Trump y su campaña, y serán un ejemplo de lo que el magnate es capaz de hacer a través de sus habilidades de negociación. Ya tienen el numerito que necesitaban.

Habrá que ver si la tendencia continúa a la baja en los próximos meses, pero también habría que tomar en cuenta que los cruces de migrantes en los meses de verano suelen bajar comparado con los de primavera. Pero independientemente de eso, Trump ya tiene la estadística que buscaba, sobre todo porque usará el argumento del “efecto miedo”: ante su “exitosa” estrategia, los migrantes se desmotivan y deciden no emprender el viaje.

Lo cierto es que mientras los candidatos demócratas critican fuertemente a Trump por estas políticas, y proponen más apertura, él saldrá con el numerito, con ese 28% y lo que se acumule, de baja en los arrestos fronterizos, con lo que va a ser dificíl que sus opositores rebatan o argumenten en contra. Trump está consiguiendo exactamente lo que quiere. Pero, claro, el problema general de migración en todas sus dimensiones (incluyendo principalmente a la de los propios migrantes), no parece importarle mucho a nadie en esta guerra de ideas. Se centratán ahora en ese porcentaje “alegre”, tanto a favor como en contra.

APUNTE SPIRITUALIS. Por cierto, la división de los demócratas sigue creciendo, luego de que el Congreso aprobó un paquete económico, mismo que las congresistas más liberales criticaron fuertemente por supuestamente empoderar a Trump. Nancy Pelosi, la moderada líder del Congreso ya se atreve devolver el ataque diciendo que las jóvenes diputadas de su partido no tienen apoyo real. Se pondrá interesante la batalla interna.