En los últimos años hemos escuchado mucho sobre las dietas detox, para desintoxicar el organismo de cuanta cosa procesada comemos. En teoría, los beneficios de este régimen prometen un organismo más limpio, sano y fuerte.

Me llama la atención que le damos mucha importancia a la acumulación de toxinas, químicos y sustancias dañinas en el cuerpo pero pocas veces reflexionamos sobre lo que vamos acumulando en la mente.

La mente funciona como un músculo que está recibiendo información de manera constante. Simplemente, al hacer scroll down en Instagram nos sometemos a una cantidad tremenda de imágenes, ideas, textos, memes, publicidad y demás. Parece que no, pero al final del día, podemos sentirnos agotados de tanta información que hemos recibido. Por si fuera poco, algunas de esas ideas pasarán sin dejar mayor rastro en nuestra mente, pero hay otras que detonan recuerdos o pensamientos que empezamos a rumiar, como las vacas, y traemos una idea que no nos deja en paz.

Muchos de los pensamientos que se acumulan en la mente son negativos o simplemente, inútiles. Es como tener el ático lleno de trastes viejos, muebles rotos y empolvados. Ni adornan, ni sirven y nada más ocupan espacio.

En este tiempo de cuarentena donde la vida nos ha obligado a tomar un ritmo más lento vale la pena dedicarnos un tiempo especial para nosotros. Así como hacemos una cita en el salón de belleza para arreglarnos el cabello, igual, debemos separar un día, lugar y una hora para revisar los pensamientos que tenemos circulando en la mente. De seguro encontraremos algunas ideas muy buenas, aquellas que nos dan ánimos y nos permiten seguir adelante. Pero si te encuentras un pensamiento-chatarra, ¡deséchalo!

A veces no es tan fácil detectar aquello que nos hace daño en la mente porque a veces se trata de comentarios que alguien nos dijo y que tomamos por “verdades absolutas” que se quedaron sembradas y hasta la fecha siguen dando frutos… tóxicos. Ideas como “es que yo no sirvo para esto”, “siempre me va mal en tal cosa”, “de seguro me va a traicionar” o “nunca voy a poder lograr tal cosa” solo sirven para limitarnos injustificadamente.

¿Qué creencias tienes que solo te restan alegría o te traen preocupaciones? Dedica un momento a buscar tu paz mental. Te lo mereces.

Te aseguro que si te atreves a tirar todas las ideas que no te sirven, vas a abrir un espacio que crezcan los pensamientos positivos, felices, y que impulsarán una ola creativa, sana y de bienestar en tu vida.

Cuando abres la comunicación en tu interior, generas una imagen de confianza y te vuelves memorable para los demás.


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