El sábado 19 de septiembre, se vivió una manifestación de muchísimas personas en contra del gobierno de Andrés Manuel. Se trata de un grupo denominado Frente Nacional AntiAMLO (FRENA), que, durante los últimos meses, han estado muy activos en espacios públicos en alrededor de 70 ciudades en el país.

Sin embargo, en esta ocasión la diferencia fue un aparente mayor número de participantes ya que hubo una supuesta “confrontación” con las autoridades del gobierno de la Ciudad de México.

Este grupo está integrado por algunos empresarios reconocidos, líderes de opinión e incluso personajes políticos. Supuestamente es la verdadera oposición al gobierno actual.

Sin embargo, creo que es importante señalar que este tipo de acontecimientos, lejos de abonar a fortalecer la República, viene a fracturar más al país. Ante la inminente crisis de salud, crisis económica y el aumento a la violencia; actos de polarización como estos dividen a una sociedad tan golpeada como es la mexicana.

Hay que ser claros y objetivos al reconocer que México (con sus asegunes) iba avanzando en algunos sectores, pero también es importante reconocer que hay un debilitamiento de sus instituciones. Por ejemplo, era un secreto a voces que el sector salud está lleno de corrupción y que no tiene la capacidad para brindar un servicio básico a todos los mexicanos. También hay que reconocer que, en términos económicos, México estaba avanzando, pero es más que obvio que un problema como la pandemia iba a impactar directamente a los bolsillos de cada uno de nosotros… ¡Entendamos que esto es un problema del tamaño del mundo entero!

Lo que estoy tratando de decir, es que no es justo que los grupos opositores se aprovechen de factores externos y de los problemas que se vienen acarreando desde administraciones añejas, para sacarle provecho en beneficio de algunos cuantos.

La realidad es muy clara. El sistema político está muy contaminado. Los supuestos opositores utilizan las mismas prácticas del propio presidente cuando era oposición. El ambiente político social se pone cada vez más tenso porque se acercan las elecciones y casi todos utilizan estas coartadas para intereses personales y no para el verdadero beneficio colectivo.

Mi conclusión es que México carece de líderes con un verdadero sentido humano. Cada vez son más los problemas y menos son los verdaderos luchadores sociales.

Estoy cierto que esto no se soluciona con marchas discriminantes ni tampoco generando división. Hoy más que nunca nos necesitamos todos para poder salir adelante. Si no estamos consientes de esto, y si no somos lo suficientemente responsables con nuestro actuar, no habrá un México para nadie.