Los expertos en salud advierten con preocupación de que una pronta relajación de las medidas sanitarias contra el coronavirus, pudiera generar más problemas y mayor sufrimiento en la población. Sin embargo, la desesperación de muchos aumenta conforme avanza la cuarentena. Es entendible: la impaciencia por el tema económico y por la simple naturaleza humana de hartazgo, cunden con fuerza y generan racionalizaciones y argumentaciones que contradicen a los que conocedores.

Yo no sé de ningún experto, hasta ahora, que diga que la situación actual deba mantenerse para siempre. Claro, se habla de “nueva normalidad”, pero esto no significa que dentro de dos años vayamos a estar desprovistos de contacto humano ni mucho menos. Significa que habrá algunos cambios y que deberemos adaptarnos a nuevas formas y procesos sociales. El punto es que si aceleramos la apertura los rebrotes podrían obligarnos a volver al encierro.

Bill Maher, famoso e irreverente comediante político sugirió en su programa de televisión del viernes pasado que lo mejor es que no nos “obsesionemos” por lavarnos las manos, que los microbios siempre han estado ahí, y que el contacto con ellos es inevitable, por lo que lo mejor que podemos hacer es fortalecer el sistema inmunológico. Maher tiene razón en que no nos obsesionemos, y en que el contacto con los microbios es algo de todos los días y no se puede evitar. No veo a nadie diciendo lo contrario. Pero como él mismo lo acepta en el video, el Covid-19 es diferente, y es nuevo. Por lo tanto, como se ha dicho incansablemente, necesitamos un tiempo de ajuste, tanto para el sistema de salud, como para nuestro propio sistema inmunológico.

APUNTE SPIRITUALIS. Supongo que Maher entiende eso. Pero su video y la forma en la que lo expresa, puede interpretarse como luz verde para dejar de lado las indicaciones de higiene. Que la gente diga, “es verdad, debo dejar de lavarme las manos porque es bueno hacer anticuerpos”, no sería lo ideal.