El pasado fin de semana se confirmó la victoria a la presidencia de la república de Estados Unidos del exvicepresidente Joe Biden.

Un líder norteamericano con gran trayectoria en la política de su país. Comenzando en el año 1969, en el que ganó las elecciones del consejo del condado de New Castel, en el estado de Delaware. En 1973, con solamente 30 años, se convertiría en senador del mismo estado, reeligiéndose 6 veces de manera consecutiva hasta el 2008, cuando es invitado por el expresidente Barack Obama a convertirse en su vicepresidente.

Se caracterizó por estar en contra de la Guerra del Golfo, lideró el desarrollo y la aplicación de leyes en contra de la violencia de género, apoyó la alianza de la OTAN en Europa del Este, se opuso al aumento de tropas americanas en la guerra de Irak, entre otras tantas más.

Fue pilar en la administración de Obama. Muchos consideran que gracias a su liderazgo y poder de conciliación, Biden ayudó a contrarrestar el impacto generado por la Gran Recesión en el 2009. Fue pieza fundamental en los procesos de negociación con los gobernadores y miembros opositores al gobierno de Obama. Convirtiéndose así, en uno de los personajes más emblemáticos en la historia reciente en la política norteamericana.

La victoria de Biden, nos viene a demostrar que a pesar de las circunstancias y del entorno que se vive en el mundo, hoy por hoy, la política ya no es la misma. El ciudadano pudo entender que son ellos quienes verdaderamente marcan el rumbo de su país, y son qellos quienes le apostaron a los valores reales de un líder, para salir adelante todos como equipo.

Y esta reflexión, debemos de tomarla en cuenta. Así como los norteamericanos, el ciudadano mexicano deberá de entender que la división y los discursos de confrontación, no son la verdadera respuesta a la crisis que se está viviendo.

Hoy más que nunca, necesitamos ciudadanos responsables. Necesitamos darnos cuenta que lo que hoy necesitamos son líderes comprometidos con la sociedad y no personas que solo buscan engañarnos y dividirnos entre nosotros.

Así como en Estados Unidos, aprendamos que somos nosotros, los ciudadanos, quienes realmente escribimos las páginas del rumbo de nuestro país.