En enero 11 del 2010, es decir hace más de 10 años, escribí este artículo titulado, SALARIO MINIMO POR SALARIO JUSTO, lo retomo ante los acontecimientos actuales para identificar el verdadero problema de un México dolido.

Va entrecomillado, para culminar con una última reflexión.

“Hoy que mucho se habla de la inseguridad y de que cada vez son de menor edad los “guardias” contratados por aquellos que gozan de infringir en forma organizada las leyes, es justo hacer una reflexión.

La culpa se distribuye en forma equitativa entre los gobernados y los gobernantes, esto no tiene vuelta de hoja, pues desde las altas esferas del poder se olvidaron de su compromiso social y atendieron exclusivamente las exigencias de la clase empresarial que más bien se debería de llamar “clase mercantil”.

Por qué lo pienso así, pues simplemente porque el salario mínimo como ley, no resuelve en absoluto las posibilidades de crecimiento intelectual de la clase trabajadora.

¿Por qué? Pues porque el salario mínimo solo les permite vivir, pero nunca progresar. ¿Por qué? Pues porque el salario mínimo nos remonta a las épocas de la explotación del hombre por el hombre y cada día más empresas se suman al otorgamiento de beneficios directos extraídos de su propia bodega, los cual nos acerca irremediablemente a la famosa “Tienda de Raya”.

La falta de educación de las clases populares, oscurece el panorama a futuro, el abandono de los estudios lleva a las clases marginadas a buscar beneficios tangibles que se traducen en un mejor ingreso para sus familias, independientemente de donde lo consigue y si a esto le aunamos una displicencia en cuanto al respeto a las reglas morales, entonces se convierten en caldo de cultivo para aquellos que requieren de carne de cañón.

Sé que habrá gente que piense que esta forma de pensar se acerca peligrosamente al socialismo y se aleja definitivamente del capitalismo, pero contrario a esos pensamientos debemos de poner en práctica los mecanismos que permitan a la sociedad salir adelante y romper poco a poco la brecha tan enorme que existe entre unos pocos que tienen mucho y otros muchos que tienen muy poco.

No hacerlo así, acerca a nuestra sociedad a una explosión.

La educación es la única salida a este negro panorama, y aquí no es responsabilidad exclusiva de la clase gobernante, pues las organizaciones empresariales deben de aceptar por principio de cuentas su compromiso real para garantizar su seguridad a futuro.

Si el tema de las becas se convierte en agenda empresarial, tal vez se avizore a futuro una salida a la dramática situación de quienes menos tienen, y tal vez, solo tal vez, esta salida permita a las nuevas generaciones rechazar las ofertas que ponen en riesgo su salud y su vida.

Ojalá emergiera desde el sector empresarial, alguien que visualizara más allá del último renglón de su estado de resultados y que se atreviera a proponer un cambio real que bien pudiera concretarse en cambiar el SALARIO MÍNIMO POR SALARIO JUSTO”.

Ahora bien, ante la inminente llegada a Tamaulipas del Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, quiero dejar en claro que me interesa mucho acudir a la rueda de prensa que seguramente ofrecerá, para poder saber cuál es el plan en el tema salarial a futuro y cuál es el compromiso que ha pactado con el sector Mercantil, perdón, Empresarial, pues no se puede postergar más el tema, ya que los homicidios dolosos siguen creciendo, aún más que las víctimas fatales del COVID19.

Y ya entrado en gastos, también me interesa preguntarle, cuando correrán las aduanas al kilómetro 30 como lo prometió en campaña, para poder decir que la frontera es realmente ZONA LIBRE, ZONA FRANCA.

Jorge Alberto Pérez González

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